dissabte, 3 de novembre de 2012

Quebradizo y Transparente



Supongo que al fin y al cabo, la verdad más cruda es que estamos hechos de nosotros mismos. 100% puro. Sin cortar. Todas aquellas cosas que nos importan, que dan sentido a este elemento, pueden acercarse y hasta tocarnos, pero no llegan a sernos. En esas, uno puede coger y largarse con su sigo mismo y aparecerse de pronto en el otro extremo del mundo y entonces, sólo le queda precisamente eso: uno.

Los anclajes del equilibrismo vital, ahora están lejos. Las cuerdas que ataban y ahorcaban están raídas por ardillas y cuervos, y ahí va el uno, con las botas en el fango caminando minutos, arrastrando hilachos. El frío, un espectador poco impresionable, se da media vuelta entre sábanas de hojas húmedas y las noches se suceden.

Es cierto, el invierno se acerca, la tormenta será antológica y debemos estar preparados. Lo estoy, doy fe. Pero no sé si podré sobrevivir a esta densísima calma.

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