diumenge, 9 de desembre de 2012

Caprice du Malin

Cuando nos encontremos no habrán puesto las calles, seguramente no habrá amanecido más temprano y, de esto estoy seguro, Dios no querrá ayudarnos.



Quan et vegi, estaràs prou lluny com per poder-te mirar als ulls, però a mesura que avanci cap a la teva roba, aniré acotant el cap i m’enredaré a la terra sense asfaltar. M’estudiaré els noms de totes les arrels d’aquest solc que separa les teves avarques de les meves… fins que esmentis tu el meu. I estarà malament.

Pujarem al ferrocarril i de tots els seients, seurem als reservats per vells, embarassades i coixos, i estarà malament. Tot això estarà malament.

Ens agafarem les mans i ens esclataran bòfigues als palmells de les mans i ens creixeran pèls de senglar als dorsos. Ens lleparem les ferides com animals vençuts i aquesta serà la última cosa que ens posem a la boca.

L’infern se’ns obrirà al davant com s’obria la Mar Roja per Moisès. Onades de roca i lava com murs flanquejant el nostre descens, humiliaran el nostre error. Una olor terrible de fúria i sofre. I els ulls se’m buidaran a les teves mans obertes… i estarà malament. D’això, tot estarà malament.

dissabte, 3 de novembre de 2012

Quebradizo y Transparente



Supongo que al fin y al cabo, la verdad más cruda es que estamos hechos de nosotros mismos. 100% puro. Sin cortar. Todas aquellas cosas que nos importan, que dan sentido a este elemento, pueden acercarse y hasta tocarnos, pero no llegan a sernos. En esas, uno puede coger y largarse con su sigo mismo y aparecerse de pronto en el otro extremo del mundo y entonces, sólo le queda precisamente eso: uno.

Los anclajes del equilibrismo vital, ahora están lejos. Las cuerdas que ataban y ahorcaban están raídas por ardillas y cuervos, y ahí va el uno, con las botas en el fango caminando minutos, arrastrando hilachos. El frío, un espectador poco impresionable, se da media vuelta entre sábanas de hojas húmedas y las noches se suceden.

Es cierto, el invierno se acerca, la tormenta será antológica y debemos estar preparados. Lo estoy, doy fe. Pero no sé si podré sobrevivir a esta densísima calma.

diumenge, 18 de març de 2012

Muramos


He pensado en ti como concepto. Como idea. Para poder enumerarte. Para que aparezcas en un ideario y poderte resaltar en negrita y sangría francesa. He estado pensando en ti como intangible objeto de tesis. Te he visualizado como un título de veinticinco palabras que se entiende menos cuanto más se relee. He abrazado el polvo de mis dedos y de tus teclas y he escrito algunas líneas. Ni la tinta ni el papel, ni la mina o la madera han logrado darte forma.

He pensado en ti estos días, sentado en mi despacho, viendo las tardes descender de hoja en hoja, en el árbol que se asoma por mi ventana. Y no he conseguido verte. Tal vez sea tarde para pensarte. Igual es el tiempo de bajar a la calle.

Ansiedad


Ansiedad es un listón de madera atado con alambre a tu columna vertebral. Es despertar súbitamente en una sala con cuatro puertas y bajo cada umbral un perro negro ladrando y salpicándote los dedos de espuma gruesa y tibia. Baldosas blancas y desgastadas, mordidas por el tiempo que se extienden hasta un abismo donde el viento chilla y te empuja, te sopla dentro del alma y te impide respirar haciendo que tus gritos de pánico queden reducidos a un murmullo, a un gruñido sordo.

Ansiedad es ese listón de madera que se retuerce sobre sí mismo y te acurrucas sobre el hielo e intentas acompasar tu respiración al crujir de esa bombilla desnuda a punto de fundirse. Cigarra moribunda.